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Sofocos en la menopausia, esos incómodos sudores o calores repentinos

Publicado por Equipo de redacción en

Sofocos en la menopausia, esos incómodos sudores o calores repentinos

Los sofocos son uno de los síntomas más comunes de la menopausia y están directamente relacionados con el descenso de estrógenos que se produce en esta etapa. 

Se trata de calores repentinos localizados principalmente en la parte superior del cuerpo, en especial en cara, cuello y pecho. Los sofocos aparecen de forma repentina y resultan muy molestos, por lo que pueden generar incomodidad y malestar.

Diferencia entre sofocos y sudores

Los sofocos causan “efectos colaterales” como hinchazón y cara enrojecida, lagrimeo e incluso picor. Pero el más molesto suele ser el sudor. 

Esta es una de las consecuencias más preocupan, ya que una vez ha pasado el sofoco queda el sudor, la ropa húmeda y sensación de suciedad y olor, aunque muchas veces solo esté en la imaginación.  

Para reducir los sofocos y con ellos, los incómodos sudores, es recomendable que te vistas por capas. De esta forma en cuanto empieces a notar la primera oleada de calor, puedes quitarte las capas superiores y quedarte con ropa más fresca. Al reducir la cantidad de ropa, ayudas también a reducir tu temperatura corporal.

Sofocos y sudores nocturnos en la menopausia

Por el día los sofocos son muy incómodos, pero por la noche… no sólo pasas calor y sudor, sino que encima te impiden dormir y descansar como necesitas. Un descanso insuficiente provoca que durante el día te sientas fatigada, irritable y con cambios de humor. 

Para reducir los sofocos nocturnos, es recomendable cenar ligero y fresco un par de horas antes de ir a la cama. Una vez te acuestes, la habitación ha de estar adecuadamente ventilada y los tejidos que utilices, tanto para el pijama como para los textiles de la cama, deben ser naturales: algodón y lino transpiran de maravilla. Evita poliésteres y derivados: retienen el sudor y provocan más calor y humedad. 

¿Cuáles son las causas de los sofocos?

En la menopausia, el organismo experimenta un descenso de las llamadas hormonas femeninas o de la fertilidad: estrógenos y progesterona. Este cambio provoca diversos síntomas, entre los que se encuentran los desagradables sofocos. 

Otra pregunta habitual es si esos molestos sofocos se pueden solucionar. Principalmente, es importante saber que los hábitos diarios son básicos en tu bienestar general y bien llevados, pueden ayudar a reducir tanto la intensidad como la frecuencia de los sofocos. 

Para ello, debes basarte en tres pilares fundamentales: 

  • una alimentación saludable y equilibrada
  • actividad frecuente acorde a tu estado físico 
  • un descanso adecuado 

Por otra parte, hay una serie de trucos que puedes seguir para reducir la frecuencia de los sofocos. Por ejemplo, evitar comidas picantes o calientes y reducir o eliminar el consumo de alcohol y tabaco
También se ha demostrado que el lúpulo es un buen aliado natural contra los sofocos: es hasta 100 veces más potente que las conocidas isoflavonas de soja porque aporta un fitoestrógeno (estrógenos procedente de las plantas) que contribuye a compensar la bajada hormonal en esta compleja etapa que es la menopausia. Y sin hormonas ni ingredientes sintéticos.

Síntomas de los sofocos en la menopausia

Si eres mujer, estás alrededor de los 45-50 años y has notado cambios en la regla, es posible que empieces a tener los primeros sofocos. Estos se pueden identificar como ondas de calor intenso acompañadas en muchos casos de enrojecimiento de la piel y sudor. 

Los sofocos pueden aparecer en cualquier momento del día o de la noche. Cuando aparecen por la noche, pueden ser una de las causas del insomnio en la menopausia junto con el descenso de melatonina (hormona del sueño) que sucede a partir de los 45/50 años.  

Seguramente ya sepas que los sofocos son uno de los síntomas más relacionados con la premenopausia y menopausia, y habitualmente duran entre uno y tres años. 

Pero cada mujer es distinta, por lo que en algunos casos se pueden alargar durante mucho más tiempo. También hay mujeres que apenas notan síntomas y sólo tienen un leve sofoco de vez en cuando. Ninguno de los dos casos quiere decir que ocurra algo raro. Recuerda: hay tantas menopausias como mujeres habitamos el mundo.


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